John Germ - Biografía

Cada vez que John Germ descubría un problema en su ciudad natal, encontraba una solución, y con esa misma actitud positiva ejercerá el cargo de presidente de RI.

El Campeón de Chattanooga

por Kevin Cook

fotografías de Alyce Henson

Poco antes de la visita de John Germ, Rick Youngblood respiró profundamente. “Uno quiere seguirle el tren”, afirma, “pero con toda la energía que tiene no es nada fácil”. Youngblood es el presidente y director ejecutivo de Blood Assurance, banco de sangre regional ubicado en Chattanooga, Tennessee, que Germ contribuyó a establecer en 1972. Tras la visita a Youngblood, Germ no vaciló en sortear verdaderas montañas de latas y botellas vacías en el Centro de Reciclaje de Orange Grove, también en Chattanooga, diseñado por el propio Germ. A continuación, se trasladó a una obra en construcción donde descorchó una botella de champán para inaugurar una cancha de béisbol en la que juegan niños con necesidades especiales, y, por si fuera poco, acudió al aeropuerto desde donde tomó un avión a Chicago, se dirigió en taxi directamente a la Sede de Rotary International, en la cual este mes toma posesión del cargo de presidente de RI.

¿A qué se debe este frenético ritmo de vida? “No tengo pasatiempos”, declara Germ. “Me entrego de cuerpo y alma a la labor cívica y me lo paso muy bien”. 

No hace mucho tiempo John Germ, de 77 años, pasó una noche bulliciosa en el Centro de Convenciones de Chattanooga, disfrutando de chistes a su costa. "John es una persona muy influyente", anunció desde el podio su amigo Harry Fields. "No puedo decirles cuántas personas se animan a emularlo... en Halloween. Quiero decir, él es el más vivo retrato de un hombre alto, de cabello oscuro y guapo. Bueno, ¡si apagamos la luz se lo ve muy guapo " El participante que reía más fuerte, fue el propio Germ, invitado de honor de una jocosa cena de gala de agradecimiento por sus contribuciones, en la cual los presentes tuvieron, también, la oportunidad de gastar unas cuantas bromas a costa del homenajeado. En dicha cena se recaudaron más de US$ 75.000 para el Chattanooga State Community College. Al concluir el evento, Fields destacó la contribución de Germ a su comunidad y el mundo: "Él mismo siempre da al cien por ciento y procurar exprimir al máximo el bolsillo de todos los demás”.

 

 

Germ, cuya capacidad para captar fondos es ampliamente conocida, estuvo a cargo del Desafío de Rotary por US$ 200 Millones, campaña que dio inicio a raíz de una subvención-desafío de la Fundación Bill y Melinda Gates. En última instancia, los rotarios superaron tal cifra y recaudaron US$ 228,7 millones para erradicar la polio. John Germ ya ha prestado servicio en calidad de vicepresidente y director de Rotary International y vicepresidente e integrante del Consejo de Fiduciarios de La Fundación Rotaria. Debido a sus contribuciones a la lucha para la erradicación de la poliomielitis, fue seleccionado entre los Poco antes de la visita de John Germ, Rick Youngblood respiró profundamente. “Uno quiere seguirle el tren”, afirma, “pero con toda la energía que tiene no es nada fácil”. Youngblood es el presidente y director ejecutivo de Blood Assurance, banco de sangre regional ubicado en Chattanooga, Tennessee, que Germ contribuyó a establecer en 1972. Tras la visita a Youngblood, Germ no vaciló en sortear verdaderas montañas de latas y botellas vacías en el Centro de Reciclaje de Orange Grove, también en Chattanooga, diseñado por el propio Germ. A continuación, se trasladó a una obra en construcción donde descorchó una botella de champán para inaugurar una cancha de béisbol en la que juegan niños con necesidades especiales, y, por si fuera poco, acudió al aeropuerto desde donde tomó un avión a Chicago, se dirigió en taxi directamente a la Sede de Rotary International, en la cual este mes toma posesión del cargo de presidente de RI.

¿A qué se debe este frenético ritmo de vida? “No tengo pasatiempos”, declara Germ. “Me entrego de cuerpo y alma a la labor cívica y me lo paso muy bien”. 

No hace mucho tiempo John Germ, de 77 años, pasó una noche bulliciosa en el Centro de Convenciones de Chattanooga, disfrutando de chistes a su costa. "John es una persona muy influyente", anunció desde el podio su amigo Harry Fields. "No puedo decirles cuántas personas se animan a emularlo... en Halloween. Quiero decir, él es el más vivo retrato de un hombre alto, de cabello oscuro y guapo. Bueno, ¡si apagamos la luz se lo ve muy guapo " El participante que reía más fuerte, fue el propio Germ, invitado de honor de una jocosa cena de gala de agradecimiento por sus contribuciones, en la cual los presentes tuvieron, también, la oportunidad de gastar unas cuantas bromas a costa del homenajeado. En dicha cena se recaudaron más de US$ 75.000 para el Chattanooga State Community College. Al concluir el evento, Fields destacó la contribución de Germ a su comunidad y el mundo: "Él mismo siempre da al cien por ciento y procurar exprimir al máximo el bolsillo de todos los demás”.

12 rotarios de EE.UU. que en 2013 recibieron en la Casa Blanca el reconocimiento “Campeón del Cambio”, por haber mejorado comunidades en el mundo entero. En calidad de presidente, Germ eligió un lema muy sencillo, breve y directo: Rotary al servicio de la humanidad. 

“Rotary ha mantenido un perfil bajo durante demasiado tiempo”, afirma. “Tenemos que promover nuestra causa de mejor manera. Es un reto que debemos superar, y eso no es ningún problema. Para mí no hay problemas sino oportunidades”. 

Germ, cuyo padre fue un albañil que construyó su casa con sus propias manos, colocando los cimientos sin más recursos que una pala y una carretilla, adquirió su ética de trabajo desde muy corta edad. Nada le fue fácil. Algunos compañeros de escuela se reían de su apellido –“me llamaban ‘microbio’”– y sus padres no tenían dinero para pagarle estudios universitarios. Tras un breve lapso en una escuela vocacional, se costeó la carrera de ingeniería en la University of Tennessee en Knoxville trabajando en un taller y en el comedor de una residencia de estudiantes. Tras su graduación, se enroló en la Fuerza Aérea de EE.UU. En poco tiempo, lo ascendieron a capitán. Se desempeñó como navegante en un Douglas C-124 de 50 toneladas que transportaba tropas y tanques a Vietnam. “Lamentablemente, tuvimos también que transportar los cadáveres de los soldados caídos”. En 1965, el C-124 de Germ transportó la cápsula espacial Gemini IV a Cabo Kennedy. En otra misión, la gigantesca aeronave perdió dos motores y llegando a deslizarse por la superficie del océano, pero consiguió llegar a la base. “Teníamos algas enredadas en el fuselaje”, añade. “Estuvimos a punto de perder la vida en medio del mar”. 

Tras concluir su servicio militar, Germ ingresó en la firma consultora de ingeniería Campbell & Associates, con sede en su ciudad natal. A su jefe, George Campbell, le agradaba la actitud positiva del joven aviador. “Dentro de 10 años”, Germ le señaló, “me quedaré con parte de tu empresa o pasaré a ser tu mayor competidor”. No estaba equivocado, porque con el paso de los años llegó a ser el presidente y director ejecutivo de la firma, y consiguió como clientes al aeropuerto de Chattanooga, el hospital más importante de la localidad, varios rascacielos del centro de la urbe y el Centro de Convenciones. Uno de los desafíos que enfrentó fue la construcción de un nuevo complejo de multicines cuyo propietario le dio una singular advertencia: “Procura que el sistema de aire acondicionado no sea demasiado bueno”. 

Germ preguntó “¿Por qué no?”

“Para que los clientes sientan el olor a palomitas de maíz; casi todo el dinero sale de las ventas de alimentos y bebidas”.

Como presidente, Germ desea “descubrir el olor a palomitas de maíz que atraiga a mucha gente a Rotary” y en su opinión, el secreto está en el servicio. La generación venidera está dispuesta a prestar servicio por lo que tenemos que transmitirle nuestro mensaje, y cuanto antes mejor”.

Parte de ese mensaje es que aún no hemos logrado erradicar la polio. Aunque nos falta “solo esto”, el pasado año se produjeron 74 casos en el mundo (todos ellos en Pakistán y Afganistán). El propio padre de John Germ tuvo polio de adulto. “Habíamos salido a pescar y mi hermano dijo ‘Papá no puede caminar’”, recuerda. “Lo llevamos al coche a cuestas. Los médicos dijeron que no iba a poder caminar nunca más, pero se puso a hacer ejercicios para recuperarse. Se ataba una pesa de hierro a la pierna afectada e intentaba levantarla. Poco a poco logró alzar y mover la pierna de un lado a otro. Ya podía volver a caminar, cojeando, pero andaba por sí mismo”. Germ cree que heredó parte de la obstinación de su padre. “Yo tampoco me doy por vencido fácilmente”, afirma. 

Algo que no abandona jamás es el apoyo a las actividades para la erradicación de la polio. A tales efectos, convoca a los rotarios a seguir su directiva para que todo club contribuya un mínimo de US$ 2.650 para combatir la enfermedad durante su presidencia. Este monto es un múltiplo de la cuantía de la primera donación a la Fundación, US$ 26,50, efectuada por el Club Rotario de Kansas City, Missouri (EE.UU.) en 1917. Para la Convención de Rotary International de 2017, está programada, también, una celebración del cumpleaños de Arch Klumph, para la cual se venden entradas a US$ 26,50. Es posible que todo esto suene un poco efectista pero no está mal. Como expresa Germ, “si logramos que nos presten atención, verán que Rotary realiza magníficas obras en el mundo”. 

Durante sus preparativos para la presidencia, se mantuvo en contacto con sus amigos y aliados, a menudo desde “el centro neurálgico del mundo”, una silla reclinable de cuero color granate, en su cómodo hogar situado junto al río Tennessee. El propio Germ diseñó la casa. En la entrada de atrás cuelga mazorcas de maíz en los álamos, para alimentar a las ardillas que rondan el porche. En su escritorio hay una foto de Germ con el atuendo de Elvis Presley que utilizó para amenizar una Conferencia de distrito, y una placa que su esposa compró en la sucursal local de la cadena Hobby Lobby. En la placa dice: “La integridad es hacer lo correcto cuando nadie está mirando”. “Cuando leí esto, pensé en John”, señala Judy Germ. 

Desde que el año pasado su esposo desde hace 57 años fue declarado presidente, “le estamos dedicando la vida a Rotary, en el mejor sentido de la palabra”, indica la primera dama. 

Su presidencia es la culminación de toda una vida consagrada al servicio. Germ, anteriormente participante activo de los Jaycees, se afilió al Club Rotario de Chattanooga en 1976. En virtud de sus condiciones de líder natural y su extraordinaria capacidad para convencer a la gente, ha cumplido metas sin precedentes para Rotary y otras organizaciones. El programa Blood Assurance comenzó con una sencilla donación de sangre y se convirtió en una red regional que suministra más de 100.000 unidades de sangre anuales a más de 70 clínicas del sudoeste de EE.UU. El proyecto dio inicio cuando la organización United Way envió a tres médicos de los Jaycees de Chattanooga a pedir ayuda para hacer frente a una escasez de sangre, recuerda Dan Johnson, amigo de Germ y cofundador de Blood Assurance. “John era el presidente de Jaycees y yo el tesorero, y así fue como tuve la oportunidad de verlo en acción”, afirma Johnson. “Cuando se pone a trabajar nunca mira hacia atrás. Empezamos prácticamente sin nada y ahora tenemos un presupuesto de US$ 29 millones”. Con la ayuda de Germ, Johnson y otras personas, Blood Assurance difundió su mensaje: Una donación de sangre solo lleva media hora, no hace ningún daño y salva tres vidas. 

“Gran parte de nuestro éxito se lo debemos a John Germ”, señala Youngblood. “Para mí, Germ es digno ejemplo de tres aspectos del liderazgo: Se comporta como un caballero en todo momento, trata a todo el mundo con consideración y está decidido a lograr lo que se propone. Si hay algo que John no pueda conseguir, seguramente es porque es imposible”. 

Como dice Fields, el éxito de Germ en la captación de fondos se debe a su innovadora manera de pensar. “En la década de 1990, cuando era gobernador, los rotarios de la región lo conocían como Mr. Chattanooga. Compramos un barril de whisky Jack Daniel’s en honor de Bill Sergeant [el conocido líder rotario de Tennessee]. Teniendo en cuenta que con el contenido de un barril pueden llenarse 266 botellas, le dimos una botella a toda persona que donara US$ 1.000, y recaudamos US$ 250.000. Asimismo, Germ, al igual que Fields, ha prestado servicio voluntario como barman para causas filantrópicas. “Mi mayor héroe es mi amigo John”, afirma Fields.

En 1989, Germ convirtió el local de una empresa de productos lácteos en una planta de reciclaje. En esta planta trabajan personas adultas con discapacidades de desarrollo, quienes clasifican toneladas de material reciclable separándolo montones de latas y botellas. “Ha tomado parte en todos los aspectos del proceso, desde el rediseño de las instalaciones hasta la negociación de los contratos con las autoridades municipales”, indica Tera Roberts, directora de servicios a adultos del centro. Pocos de los empleados tendrían trabajo en otro lugar que no fuera este centro de reciclaje, y se les permite guardarse cualquier objeto que encuentren. Hubo, incluso, un trabajador que encontró ni más ni menos que un billete de 100 dólares. 

Para financiar la nueva cancha de béisbol para niños y jóvenes, una de las mejores equipadas del país, Germ consiguió varios copatrocinadores, incluidos Berkshire Hathaway, BlueCross BlueShield y el propio Club Rotario de Chattanooga. “Todos los niños deberían tener la oportunidad de practicar deportes”, señala. “Además de beneficiar a los jugadores, es un incentivo para que se involucre toda la familia. No hay nada mejor que los padres de un chico lo alienten cuando le toca jugar”. Otra de las causas por las que aboga, el programa First in the Family en Chattanooga State, otorga becas para estudiantes que carecen de medios para cursar estudios universitarios. La rectora de dicha institución, Flora Tydings, se refiere a Germ como “excelente ejemplo para muchos de nuestros estudiantes, quienes al igual que él son los primeros de su familia en estudiar en la universidad”. 

En la actualidad, su programa de actividades cambia cada día y a veces cada hora, en la medida en que cumple con las obligaciones propias de su nuevo cargo. Uno de los puntos de su programa es que quisiera que Rotary funcione más como una empresa. “Hemos pasado a funcionar con menos y ahora debemos profundizar ese proceso. En enero, por ejemplo, vamos a celebrar la reunión de nuestra Directiva en Chicago en vez de San Diego, lo cual significa que nos ahorraremos los gastos de transporte de más de 20 integrantes del personal a San Diego y su alojamiento en el hotel. No es más que sentido común”. Asimismo, desea acortar las reuniones de la Directiva, reducir el número de miembros de algunos comités de RI y ahorrar dinero en las reuniones de dichos comités, para que Rotary funcione de manera más eficiente en cuanto a costos.

Transcurrido medio siglo desde el amerizaje de su último C-124, Germ se ve a sí mismo como navegante de Rotary, trazando el rumbo de la organización hacia un futuro mejor. “Va a ser trabajo en equipo”, afirma. Después de la polio, su meta principal es contrarrestar el estancamiento de los niveles de membresía de Rotary. Respecto a este tema, afirma: “La culpa la tenemos nosotros, los rotarios actuales”. Quiere que los socios “difundan mucho más nuestra presencia. Uno de nuestros principales problemas es que no invitamos a un número de personas suficiente. ¿Por qué? Por temor al rechazo. Tenemos que superar ese temor. Tenemos que salir a buscar nuevos socios que nos hagan sentirnos orgullosos de pertenecer a esta organización”. 

Para atraer a socios jóvenes, apoya una nueva medida (aprobada el pasado abril en el Consejo de Legislación) que permitirá estar afiliado a Rotaract y a Rotary al mismo tiempo. “Estoy absolutamente a favor de esta decisión”, añade Germ. 

Pero esto no se acaba aquí. Germ apoya la flexibilidad en muchos de los asuntos rotarios. “Nuestros clubes siempre se han organizado en torno a una comida. El pago de almuerzos y cenas ha sido parte de las obligaciones de los socios durante muchos años, pero ahora la sociedad ha cambiado”, afirma. Rotary International se está poniendo al día otorgando a los clubes más flexibilidad respecto al horario de las reuniones y la manera de reunirse. “¿Cómo integramos en un club a un empresario de 30 años de edad a cargo de una familia? Para empezar, no debemos centrarnos tanto en la asistencia”, agrega. “En vez de preguntarnos a cuántas reuniones ha asistido un socio, debemos preguntarnos si está marcando la diferencia en la comunidad”. 

 

El último libro de Kevin Cook es The Dad Report: Fathers, Sons, and Baseball Families.

 

 

“La generación venidera está dispuesta a prestar servicio por lo que tenemos que transmitirle nuestro mensaje, y cuanto antes mejor”.

 

“En vez de preguntarnos a cuántas reuniones ha asistido un socio, debemos preguntarnos si está marcando la diferencia en la comunidad”.

Páginas anteriores: Vista de la espectacular Chattanooga, Tennessee, desde la oficina de John Germ en el centro de la ciudad. Desde arriba a la izquierda en el sentido de las agujas del reloj: Fotografías enmarcadas, alusivas a las numerosas causas para las que trabaja Germ, engalanan las paredes de su oficina; Germ junto a Rick Youngblood, director ejecutivo de Blood Assurance, el banco de sangre que Germ contribuyó a fundar; junto al arquitecto Vance Travis, en la nueva cancha de béisbol infantil, donde pueden practicar dicho deporte los niños con discapacidades; Blood Assurance suministra más de 100.000 unidades de sangre por año.

 

Página opuesta: Germ en el centro de reciclaje que diseñó. Arriba: Kyle Hauth, director ejecutivo de Orange Grove Center, cuyos clientes trabajan en las instalaciones. Germ inspecciona de vez en cuando el centro de reciclaje, a medida que los trabajadores clasifican los productos reciclables y separan las latas y botellas en distintos montones.

 

Desde arriba a la izquierda en el sentido de las agujas del reloj: Germ y su esposa, Judy, en su casa junto al río, en Soddy-Daisy, Tennessee, diseñada por él mismo; Judy y su retrato de boda y la foto de graduación de John en la University of Tennessee; el equipaje del matrimonio Germ –John siempre tiene listas las maletas– mientras se preparan para dirigirse al aeropuerto; junto a Judy en el estudio, John, sentado en un sillón reclinable al que se refiere como oficina principal desde donde se mantiene en contacto con el ancho mundo de Rotary mediante su computadora portátil.